¿Y qué pasaría si no hubiera anuncios?

Supongamos que cualquier usuario de la web, por escasos que fueran sus conocimientos, pudiera hacer clic sobre un botón que le liberara de recibir, toda la publicidad contextual y por extensión, de cualquier mensaje publicitario. En un escenario así, ¿cómo cambiarían las estrategias de publicidad online y presencia en internet?.

Un mundo saturado de publicidad

Debido a la debacle publicitaria y por supuesto también como detonante de la misma, la web se ha erigido como refugio de los anunciantes. Se trata de un medio ideal para la publicidad donde los presupuestos son más ajustados, es relativamente fácil anunciarse y los rendimientos son medidos con mayor precisión. Esto ha producido una explosión de anunciantes en la web. Desde el pequeño comercio a la gran empresa, todos quieren tener su espacio en la web.  La popularidad de servicios gratuitos en la red, como las redes sociales, ha acentuado esta tendencia, que produce una caída considerable del rendimiento de los anuncios.

A pesar de que la publicidad es el precio a pagar por muchos servicios en la web, muchos usuarios la ignoran o recurren a herramientas para eliminarla.

Programas para bloquear la publicidad

Existen programas muy útiles para bloquear la publicidad que recibimos en las páginas web. Se tratan de complementos moderadamente efectivos que logran ocultar al usuario la molesta publicidad contextual. Un buen ejemplo es AdBlock Plus. Es gratuito, fácil de instalar y hace todo el trabajo por ti. Nada más instalarlo uno se da cuenta de la cantidad de banners, anuncios contextuales y publicidad incrustada que es capaz de eliminar. A esto habría que añadir otros programas que bloquean los rastreadores de datos (Do Not Track Me y Ghostery) y las cookies, que permiten adaptar la publicidad recibida y que informan con bastante precisión del perfil del usuario.

¿Cómo cambiaría tu estrategia sin anuncios?

En una situación en la que el usuario pudiera elegir con facilidad si recibir o no tus anuncios, habría que tener una estrategia muy distinta y que coincide con una correcta gestión de contenidos. Habría que plantearse aspectos tan esenciales como por ejemplo:

 

  • ¿Por qué le gustaría recibir a mis potenciales usuarios esta información?
  • ¿Estoy ofreciendo un producto o servicio acorde con sus necesidades?
  • ¿Soy capaz de despertar el interés de los usuarios o informarles sobre mi producto siendo útil y relevante?
  • ¿Esta información es relevante para este usuario en este momento?
  • ¿Es esta la mejor forma de llegar o aproximarme a mi público objetivo?

 

 

Hay que pensar que nuestra publicidad es compañera de otras muchas y que la calidad del resto afecta a la percepción del usuario sobre ella.

Esto no quiere decir que no se deba invertir en campañas de publicidad online. Está demostrada su efectividad y refuerzan los mensajes enviados por otros medios. Se trata de ajustar la estrategia de marketing online para dar cabida a contenidos más ricos y útiles para los usuarios.

 

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