Cosas que he recordado o directamente descubierto tras rediseñar mi web

Si de por sí ya suele ser bastante lapidaria, en este sector del mundo web, la frase “en casa de herrero cuchillo de palo” puede llegar a ser un auténtico drama. Lo digo por lo difícil que resulta poder ofrecer en este sector la imagen que quieres, de la forma que quieres y por igual a la mayor parte del mundo. No hay más que pensar en otra frase recurrente que dice “tu web es la imagen de tu negocio”, que tanto vale para cualquier profesión pero que tanto importa en la del mundo del diseño y desarrollo web. ¿Alguien sabe como tiene la instalación de su casa un fontanero? Se supone que perfecta y con todo bien puesto, pero no tienes forma de saberlo. Sólo sabes que el fontanero hará su trabajo, pero no quieres indagar en los detalles de sus trabajos anteriores o en lo mucho que sabe de llaves de paso.

Durante unos días he estado quitando, añadiendo y cambiando cosas de esta página web. Creo que no soy el único del oficio al que le cuesta modificar su propia página (conozco alguno paralizado por la tarea) y durante estos días de pensar y pensar, creo haber vuelto a recordar (o quizás mejor descubierto) algunas cosas sobre el diseño web y el trabajo con el cliente final.

1. Diseñar y desarrollar sitios web es un oficio duro no, lo siguiente.

Este oficio te da muchas satisfacciones, pero me atrevo a decir que es posible uno de los más exigentes actualmente. La disciplina del desarrollo web ha tomado en los últimos años una velocidad asombrosa. Pretender ser un profesional mínimamente formado, implica tener conocimiento de tecnologías que están literalmente en frenética evolución y que en su conjunto abordan diferentes aspectos de un sitio web (programación, usabilidad, analítica y conversión). De hecho una característica inherente del oficio es su búsqueda incesante de mejora (más rapidez, eficiencia, integración o automatización) y esto se traduce en una carga “aceptada abnegadamente” por el desarrollador (levante la mano quién no tenga hasta la bandera su Pocket o Instapaper de artículos por leer).

Pretender ser un profesional mínimamente formado, implica tener conocimiento de tecnologías que están literalmente en frenética evolución

Ahora sumemos a esto la propia de trabajar con personas sensibles (también llamadas clientes) que ignoran cualquier detalle de tu trabajo y que lejos de abrazar la revolución tecnológica, se mantienen felices en persistir a cierta y saludable distancia de la misma. Suma también que a final del camino la película no trata de sólo lo bueno que pueda ser tu código, sino de comunicación con personas, psicología y un punto de intuición. ¿Resultado de la suma? En efecto amigos, un “stack overflow” o desbordamiento de pila como la copa de un pino.

Por eso creo que es bueno aceptar esto y no dejarte llevar por la locura de la tecnología. Una buena forma de verlo es buscar la sencillez y en centrar bien tus esfuerzos. Ser realista con respecto a lo que podemos conseguir y buscar siempre un equilibrio saludable en tu trabajo. Diseñar y desarrollar es duro para todos. Punto.

2. La percepción del cliente de tu trabajo está en Almería y la tuya en El Ferrol.

Muy al hilo del primer punto recuerdo lo alejado que está la percepción del cliente de la propia con respecto al trabajo. Estamos de acuerdo en que las motivaciones de un cliente con respecto a la web suelen estar más en resultados finales o prácticos y para nada en los técnicos. En muchas ocasiones las expectativas del cliente son inexistentes y espera que le ofrezcas la mejor solución. En mi opinión es infrecuente que un cliente tome la iniciativa con respecto al trabajo de su web o que tenga una idea clara del resultado de su web. Esto implica que aunque no quiera saber nada de tu trabajo, en cambio, tú sí que tienes meterte en “el suyo” y encontrar la “mejor solución”.

En muchas ocasiones las expectativas del cliente son inexistentes y espera que le ofrezcas la mejor solución.

Además existen siempre factores adicionales que surgen con el tiempo y que suelen permanecer bajo la superficie, emergiendo en fases posteriores. Pueden ser temores, inseguridades o celos con respecto a la competencia o los clientes. ¿He nombrado antes algo de psicología no?.

En mi caso tengo que reconocer que también tengo mis temores. Entiendes que haces algo para posibles clientes y que te juzgarán por el aspecto de tu propia web. Expondrás tu trabajo y por tanto, tus conocimientos al escrutinio público y eso pesa mucho. Piensas inevitablemente que no estarás a la altura. Es muy posible que esta sea lo más importante que he “descubierto” al trabajar en mi web: las aguas turbulentas corren profundas.

3. Un sitio web siempre estará inacabado.

Por tanto trabaja de manera organizada, documenta bien, prepara tu sitio web para que se fácil de actualizar. Esto implica contar con las herramientas adecuadas y tener siempre en cuenta con cierta frecuencia tendrás que volver al código. Hay que evitar las prisas porque lo que cuesta un poco ahora, después costará una eternidad. La mejor forma de verlo es: si alguien tuviera que modificar mi web desde cero, ¿sería muy difícil?.

También es positivo tener claro que no estás escribiendo sobre mármol. Todo es susceptible de cambio. Quizás esa idea estupenda que tuviste luego no funciona. No pasa nada. Es cuestión de iterar, probar y arriesgarse. Deja espacio siempre para continuar el trabajo.